Trumpimperialismo, geopolítica y fascismo 2.0

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Sin lugar a dudas, la llegada de Trump a la Casablanca no ha venido más que a plasmar la eclosión en la escena política de esa nueva hornada de líderes que sin lugar a dudas han vuelto a reeditar la versión de un fascismo 2.0 que hoy amenaza el significado de la propia democracia  y de la geopolítica que hasta ahora ha regido la entre comillada estabilidad del mundo. Trump ha venido para a modo de caricatura de un mundo en descomposición dinamitar el tablero de juego de las tradicionales reglas de la política global y todo ello con una corte de cheerleaders que desde Europa  suspiran por lograr el poder en sus países para unirse al coro de la locura entonado por el chulesco Trump, para indignación, pavor y miedo de los líderes  del mundo.

Malos tiempos para la lírica corren  así en un mundo en donde el choque de trenes  parece inevitable entre los gigantes  de  la vieja China a la que Napoleón nos invita a dejar dormida y  la Norteamérica  profunda que hoy manda en  Washington para rubor de las costes este y oeste de un país EEUU que siempre convivió con esas dos almas en continua pugna. Y todo ello por el control de un poder económico y estratégico entre potencias hoy  alejadas del consenso y el diálogo que tanto impulso el presidente Obama  en ese modelo de relaciones multilaterales de una administración que miraba al mundo desde la racionalidad , esa que hoy ha sido sustituida por la fuerza de quien sin límites en su ignorancia busca aparecer como el nuevo sheriff de ok corral en un mundo más necesitado de trazos finos que de posturas de matón.  Queda por ver no obstante, si los EEUU será capaz de aguantar el  frenesí del nuevo loco Neron que con apellido Trump parece querer pasar a la posteridad como el líder que llevo a la irrelevancia a los EEUU en un mundo globalizado o si por el contrario de una forma u otra se pondrán diques a su acción.  Si bien la llegada de esta caricatura de presidente a la Casablanca no es más que consecuencia directa del cruce perfecto entre varios ejes:  La Necesidad de una clase media empobrecida  que ha buscado un mensaje político claro e ilusionante a su servicio : American First,  la equivocación permanente de la política tradicional demócrata y republicana para entender lo que estaba pasando en la epidermis social de EEUU, la fuerza de la comunicación como elemento transformador y un cambio de ciclo socioeconómico como el de la cuarta revolución industrial iniciado con una profunda crisis y depresión no sólo en EEUU sino en gran parte del mundo.

Circunstancias y ejes que ya en el pasado se repitieron de manera dramática en países como Italia o Alemania en donde un político de discurso directo, comunicación eficaz  y en un entorno de crisis económica y  profunda transformación global fue capaz de suscitar el voto de las mayorías para implantar su modelo nacionalsocialista ese que también dinamito la geopolítica mundial entonces con el asombro de potencias como Francia e Inglaterra incapaces de entender el calado y las intenciones de un Adolf Hitler que nos llevo a la peor de las pesadillas en lo que fue la segunda guerra mundial. Y todo ello desde ese coktail de nacionalismo patrio, xenofobia  , odio y uso de la fuerza  al que parece que  Trump esta abonado con la aclamación eso sí  de una Norteamérica profunda que vitorea cada gesto del sheriff de rubia melena.

Y mientras esto ocurre, Holanda y Francia se preparan para unos comicios en donde lo líderes antieuropistas Geert Wilders y Le Pen , fans confesos del nuevo régimen Trumpimperialista  se frotan las manos ante la posibilidad de tomar el poder en dos países en donde su llegada a la presidencia certificaría la finiquitación de una carcomida Europa y la creación de un nuevo modelo transatlántico de alianzas de resultados imprevisibles. Y todo ello, gracias a la debilidad de una socialdemocracia y una derecha europea incapaz de entender la necesidad y urgencia de apuntalar una sociedad de bienestar que de caer sepultará el status quo de la geopolítica y las democracias occidentales como las entendemos.

En definitiva, el invierno se acerca en un nuevo tiempo de oscuridad en donde la cuarta revolución industrial impactará de manera directa en los modelos económicos, sociales y humanos de relación hasta el punto de construir de no evitarlo sociedades insolidarias e injustas en donde la clase media difuminada dejará  paso a un modelo insostenible de ricos y pobres , de lucha de clases en donde el fascismo del siglo XXI  seguirá  haciéndose fuerte a consta de aquellos partidos que incapaces de dar respuesta a las nuevas realidades palidecerán ante un electorado  ávido de esperanzas aún a costa de hipotecar la libertad y la igualdad a favor del conflicto y del miedo.

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