El Día que nos jugamos la humanidad

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Sin lugar a dudas la Cumbre Mundial del Cambio Climático de París marcara el principio de la esperanza o la ratificación del fin de una humanidad que lentamente irá muriendo en una agonía permanente fruto de una incapacidad manifiesta para poner en valor los intereses generales y de futuro frente a los interés particulares y de presente de unos pocos. Es el debate del cambio climático así un debate que no sólo corresponde a la política sino a la ciudadanía en su conjunto,  es un desafío al que los pueblos de la tierra hacen frente con el común denominador de ser esta la última oportunidad para parar un proceso  de calentamiento global que si bien ya ha dañado profundamente a nuestro planeta tendrá consecuencias catastróficas si la temperatura sigue en aumento hasta los 2 grados marcados como por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). Será así de nuevo en Francia el país donde hoy la oscuridad se cierne a golpe de una ultraderecha liderada por Le Pen en donde la luz deberá tornarse como necesaria, una luz que como antaño haga posible como lo hizo el siglo de luces que las tinieblas que rodean el futuro de la humanidad se disipen.

No por menos, somos la última generación que puede luchar contra el Cambio Climático como bien dijo el secretario general de la ONU Ban Ki-moon y que hoy resuenan con la fuerza de entender que no existen más oportunidades, que esta es la última posibilidad de cambiar la historia.  Y entender esto, el desafío que tenemos por delante es comprender que debemos cambiar nuestro sistema productivo , nuestro modo de desarrollismo neoliberal que canibaliza nuestra tierra, el maquinismo que nos hace a los  individuos inhumanos, hombres máquinas, con cerebros y corazones de máquinas que nos decía Chaplin en esa gran película de 1940 el Gran Dictador.

Por ello , de la decisión que hoy tomemos dependerá el camino que transitemos el equivocado, el del error, el de la apuesta por el presente y el interés particular de los poderes económicos frente al interés general y de futuro nos llevará de manera inexorable a convertir nuestro planeta en un paramo de hambre y de conflicto entre naciones como consecuencia del aumento del nivel del mar, la pérdida de especies, las sequías globales ,la pérdida de cosechas y de recursos hídricos o el aumento de las enfermedades infecciosas. La cuestión es si seremos capaces de entender el tiempo que nos ha tocado vivir y la responsabilidad que tenemos ante nosotros que no es otra que la de procurar que el mañana sea posible.

 

Publicado en mi columna de opinión de El Correo de Andalucía Domingo 13 de Diciembre de 2015.

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