La Nausea

el

injusticia-social

Vivimos en el tiempo de la Nausea conforme, de la revolución de bolsillo y la cotidianidad del titular que nos hace cada día más insensibles ante el veneno de la injusticia y de la falta de democracia real que nuestro país vive.  El poder del pueblo que dirían los griegos ,el demos y el kratos que hoy parece olvidado ante la oligarquía dominante que a modo de bozal social acalla nuestras voces de cambio y transformación social.  Somos así herederos de un anacronismo social en donde las Hurdes sin Pan se multiplican por pueblos y ciudades de toda España mientras el espejismo de la sociedad de bienestar conquistada por la lucha de nuestros padres, madres y abuelos se desdibuja hoy a golpe de miseria, desahucios y explotación laboral .  De nuevo el puchero semanal y el racionamiento de los sueños y las esperanzas se mezclan con el exilio intelectual de las generaciones que mejor preparadas al abrigo del efímero sistema público educativo buscan hoy  construir su futuro en otros cielos y mares, de nuevo España  como antaño esparce así su cultura , su capacidad ,su esfuerzo colectivo en otras tierras alejadas donde nuestro jóvenes impulsan la construcción de otras sociedades de idiomas diversos condenando con su no retorno a un país, el nuestro a un proceso de decrecimiento y falta de desarrollo competitivo.

Y frente a esa realidad de comedores de gusanos, educación privatizada, desahucios express , recorte de libertades y sueldos de explotación se contrapone la otra España esa que disfrutada por unos pocos se disfraza en democracia mientras se clama a modo de puntilla jacobina ese todo para el pueblo pero sin el pueblo para acompañar con sutileza la llegada del nuevo depotismo ilustrado que a modo de corrupción política, económica y judicial hace que el cainismo mediocre de los actuales líderes hagan que asistamos a una representación burda de lo que alguna vez fue la democracia.

Y ante esto, ante esta realidad y la contrastación diaria a golpe de titular de la transformación de nuestro tiempo en una irrespirable nausea permanente de injusticia poco a poco se va concentrando en el interior de la epidermis social de nuestra difunda democracia un deseo de cambio revolucionario, de construcción de un nuevo tiempo que ha modo de regeneración acabe con el sistema de aquellos que disfrazados en ideológicas y siglas no practicadas  hacen con su acción u omisión permanente la desigualdad. Aquellos que por mediocridad viven del sistema y a modo de parasito construyen a través del mismo los pilares de su propia existencia, aún cuando el poder cada vez en menos del pueblo y más de unos pocos dictadorzuelos disfrazados de demócratas.

Hoy vivimos tiempos de cambio que como diría el poeta Miguel Hernández son vientos del pueblo que arrastran el corazón de quienes hoy claman pidiendo justicia, libertad e igualdad.

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