Silencio Cómplice , Silencio Asesino

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No todos los muertos valen lo mismo en esta sociedad del siglo XXI en donde el silencio cobarde y cómplice de la comunidad internacional hace que asistamos a la permanente sintonía del terror y la sinrazón con la que la población civil Palestina son machacadas día tras día tras las bombas de una Israel que parece haber olvidado parte de su reciente historia cuando bajo otras sinrazones eran ellos como pueblo el perseguido.

Hoy el odio ha dinamitado el puente de la concordia y de la paz entre los pueblos Palestino e Israelita que se siguen desangrando en un conflicto en donde casi con exclusividad es la población inocente la que sufre el castigo de aquellos que de uno y otro lado de la frontera de la verdad esgrimen argumentos que sólo contribuyen a impulsar una espiral de odio continua.

Y es aquí, frente a la realidad que hoy nos regala gratuitamente imágenes de cuerpos desechos por las bombas y niños masacrados en playas en donde la Comunidad Internacional debe alzar su voz para exigir un alto el fuego de manera enérgica dejando a un lado esos intereses económicos y del capital que controlados por determinados lobbys silencian la voz de líderes políticos de todo el mundo, incluso de la poderosa EEUU que se ve incapaz de frenar esta oleada genocida contra el desarmado pueblo palestino por el miedo a las represalias que en el campo económico tendría tal decisión.

Por ello, ante el silencio, la ignonimia y la cobardía de los gobiernos y la comunidad internacional debemos ser la ciudadanía , la sociedad civil organizada la que debe de llevar a cabo la acción necesaria de movilización que haga posible que el No a la Guerra sea de nuevo un lema de unidad frente a quienes callan, de presión frente a quienes miran hacía otro lado y de cambio para hacer posible que la violencia cese en Gaza y que la muerte se aleje de un pueblo que hoy paga un precio demasiado elevado frente a la sinrazón de quienes justificando su acción en el derecho a la defensa están llevando a cabo un crimen contra la humanidad .

Hoy vivimos un tiempo que ha demostrado que las nuevas formas de lucha efectivas frente al poder son aquellas que hacen posible que la ciudadanía se movilice en red sin entender de fronteras o distancias, unas formas de oposición al poder que hace posible que la nueva democracia del siglo XXI se este construyendo de abajo arriba , de la calle al escaño, de la pancarta a los parlamentos, de la trinchera desde la que se defienden los derechos y libertades hasta los espacios donde se aprueban esas nuevas leyes que protegen las mismas.

No todos los muertos valen lo mismo en esta sociedad del siglo XXI en donde el silencio cobarde y cómplice de la comunidad internacional hace que asistamos a la permanente sintonía del terror y la sinrazón con la que la población civil Palestina son machacadas día tras día tras las bombas de una Israel que parece haber olvidado parte de su reciente historia cuando bajo otras sinrazones eran ellos como pueblo el perseguido.

Hoy el odio ha dinamitado el puente de la concordia y de la paz entre los pueblos Palestino e Israelita que se siguen desangrando en un conflicto en donde casi con exclusividad es la población inocente la que sufre el castigo de aquellos que de uno y otro lado de la frontera de la verdad esgrimen argumentos que sólo contribuyen a impulsar una espiral de odio continua.

Y es aquí, frente a la realidad que hoy nos regala gratuitamente imágenes de cuerpos desechos por las bombas y niños masacrados en playas en donde la Comunidad Internacional debe alzar su voz para exigir un alto el fuego de manera enérgica dejando a un lado esos intereses económicos y del capital que controlados por determinados lobbys silencian la voz de líderes políticos de todo el mundo, incluso de la poderosa EEUU que se ve incapaz de frenar esta oleada genocida contra el desarmado pueblo palestino por el miedo a las represalias que en el campo económico tendría tal decisión.

Por ello, ante el silencio, la ignonimia y la cobardía de los gobiernos y la comunidad internacional debemos ser la ciudadanía , la sociedad civil organizada la que debe de llevar a cabo la acción necesaria de movilización que haga posible que el No a la Guerra sea de nuevo un lema de unidad frente a quienes callan, de presión frente a quienes miran hacía otro lado y de cambio para hacer posible que la violencia cese en Gaza y que la muerte se aleje de un pueblo que hoy paga un precio demasiado elevado frente a la sinrazón de quienes justificando su acción en el derecho a la defensa están llevando a cabo un crimen contra la humanidad .

Hoy vivimos un tiempo que ha demostrado que las nuevas formas de lucha efectivas frente al poder son aquellas que hacen posible que la ciudadanía se movilice en red sin entender de fronteras o distancias, unas formas de oposición al poder que hace posible que la nueva democracia del siglo XXI se este construyendo de abajo arriba , de la calle al escaño, de la pancarta a los parlamentos, de la trinchera desde la que se defienden los derechos y libertades hasta los espacios donde se aprueban esas nuevas leyes que protegen las mismas.

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