Las Idus de Septiembre

Asesinato de Cesar

No cabe duda de que el curso político en Andalucía se ha iniciado, y no lo digo tanto por el estrenado nuevo Gobierno andaluz de progreso sino por la vuelta al trabajo de la jueza Mercedes Alaya . Volvemos así a la cotidianidad del día a día con las mismas noticias que nos fuimos –quienes hayan podido– de vacaciones.De nuevo imputaciones a granel o titulares a diestro y siniestro que ponen en la diana desde sindicatos hasta expresidentes de izquierda en Andalucía. Y todo ello a través de autos de “ciencia ficción jurídica” que, en algunos casos, sólo sirven para erosionar la imagen de la política y, en concreto, del PSOE de Andalucía. Y mientras todo esto pasa, nuestro país se sigue desangrando. De un lado, a través de conflictos como el catalán –que más que conflicto identitario tiene una base de conflicto económico–. Éste no hace más que poner en jaque a un estado de las autonomías famélico. De otra, la cifra de destrucción de empleo, que si bien estabilizada con la creación de esos maravillosos 31 puestos de trabajo del mes de agosto sigue teniendo su cara más dura en las bajas de cotizantes en el sistema de Seguridad Social. No cabe duda, por tanto, que las costuras de nuestro país están a punto de reventar entre debates territoriales, paro, crisis económica y recortes en servicios públicos y asistenciales. Especialmente grave es lo referente al ataque directo del PP a la educación , sanidad y servicios sociales públicos, elementos estos que de seguir eliminándose no podrán seguir sirviendo como hasta ahora como válvula de escape a la situación de presión socioeconómica de las clases medias y obreras, colectivos que encontraban en estas coberturas un punto de apoyo fundamental con el que sobrellevar estos tiempos de crisis económica. Y mientras todo esto ocurre, mientras la situación de desesperación de miles de personas va en aumento, son las redes familiares las que hacen posible que aún no haya existido ese gran estallido social que haría poner en jaque a todas las instituciones del país, eso, y tal vez el aburguesamiento de unas clases medias incapaces de tomar las calles aun cuando están siendo lentamente asfixiadas por el poder neocapitalista.

Andalucía no es una isla.Esta afirmación que pudiera resultar cuando menos obvia, no viene más que a señalar que nuestra tierra tiene ante sí grandes desafíos y retos en un tiempo sumamente complicado. Un tiempo en donde la ciudadanía espera ansiosa a que las palabras se conviertan en hechos, así como las promesas en realidades y en donde Andalucía presente un modo diferente de salir de la crisis al que actualmente nos tiene acostumbrada la derecha de este país. Un modelo fundamentado en la puesta en valor del tejido productivo de la economía social y el apoyo directo a los emprendedores, un modelo que defienda lo público y que entienda que las políticas de expansión económica basadas en modelos keynesianos son claves en la recuperación y salida. Sin lugar a dudas, serán muchos los idus de los que tendrá que guardarse el nuevo Gobierno andaluz, muchas las curvas y los agujeros en su camino el que se encuentren los llamados a liderar Andalucía, si bien no puedo por menos que destacar que el actual Gobierno andaluz destaca por su fuerte componente municipalista, algo que va unido a un tiempo en donde la política en mayúsculas será fundamental.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s