Nuevos Tiempos, Nuevas Formas

 

 

Me quedo con una frase de Felipe González “Primero mis ideas, después mi país y por último mi partido”, y es que  frente a los grandes desafíos y retos que la sociedad actual tiene ante sí, no puedo resistirme a las preguntas que de manera recurrente asaltan a veces mi conciencia ¿ Tenemos soluciones y propuestas desde el pensamiento progresista a la crisis económica y el cambio de ciclo mundial que en el siglo XXI vivirá nuestra sociedad? Y si la respuesta fuera afirmativa ¿ existe voluntad política y valiente en la toma de decisiones de los líderes progresistas actuales para llevar a cabo las actuaciones necesarias para avanzar ? y por último ¿ están las estructuras de los partidos socialistas adaptadas a dar paso a los nuevos liderazgos reales que en su seno cohabitan con  las realidades internas de sus angostas infraestructuras?

 

Mi carácter optimista me invita a pensar que todas las respuestas a dichas preguntas tendrán una respuesta afirmativa , pero mi coherencia entre mis ideas y mi forma de actuar en el día a día me lleva a la realidad cruel de crear que si bien los partidos políticos  progresistas han adoptado las grandes líneas maestras de los discursos  regeneracionistas necesarios en el siglo XXI: Permeabilidad a la sociedad civil, trabajo en unión con dichos interlocutores sociales, utilización de las redes sociales de comunicación como una forma de llegar a la ciudadanía de manera directa como un nuevo canal abierto al cambio o la necesaria puesta en valor de métodos de participación activa de la militancia que integra a dichos partidos políticos como la mejor baza de productividad positiva para el cambio y transformación de la sociedad frente a los retos o desafíos de este nuevo tiempo, siguen sin interiorizar los cambios estructurales internos que posibilitarían plasmar en la realidad física y palpable esas líneas maestras.

 

Y no sólo los cambios deben ser de índole estructural para que esos mensajes de modernidad  lanzados desde el seno de los partidos políticos  progresistas calen en la sociedad civil sino que los mismos deben ir unidos a una valentía en los pasos a dar desde los nuevos liderazgos políticos, liderazgos que deberán ser asumidos en este nuevo tiempo por aquellos que reúnan no sólo la capacidad cuantítiva y cualitativa sino también  la coherencia en su trayectoria política y social .

 

De lo contrario , de no seguir esta hoja de ruta nos podríamos encontrar con una desafección cada vez más preocupante  de la  política por parte de la ciudadanía y por ende el alejamiento constante de esta de la participación en las estructuras de los partidos políticos progresistas, algo que unido a la crisis de liderazgos de toda índole , la pérdida de valores y la crisis del sistema económico capitalista puede hacer aflorar los peligrosos populismos de ultraizquierda y ultraderecha que como extremos del péndulo se tocan en la coincidencia de no creer en la validez  y necesidad de los partidos políticos como elementos pilares de cualquier democracia.

 

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